
Sobre ese eje temático basó su charla la militante y escritora Celia Hart, uno de los referentes más relevantes en enarbolar el estandarte del ideario trotskista en Cuba y Latinoamérica. La escritora cubana marca un paralelismo intrínseco entre la teoría trotskista y guevarista, y sostiene que “no existe contradicción, si no se conoce al Che –y esto se lo digo a los trotskistas- no van a conocer a León Trotsky profundamente, porque los dos forman parte de un mismo camino". La conferencia se dio lugar dentro del marco de las Cátedras Bolivarianas, organizadas por la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Antes se proyectó el documental Milagros, donde se relata la experiencia de argentinos con graves problemas en la vista, que fueron trasladados a Cuba y Bolivia para someterse a intervenciones quirúrgicas que les devolvieron la visión. Ejemplo que vale la pena resaltar, ya que el único panorama político-social latinoamericano y mundial que estimula el imperio es el de la desfragmentación y segregación.
León Trotsky fue el emblema del socialismo dentro de la Union Sovietica y gran opositor ideológico al stanilismo, que al igual que el Che, dejo su vida en defensa de sus ideales. No solo el ideal de concebir un socialismo a escala internacional une a estos mártires de la Revolución, también están unidos por una concepción que dibuja a la URSS como una matriz gris e infectada con el germen del capitalismo. A modo de ejemplo, Celia cita un pasaje del libro Criticando, escrito por el Che, en el que premonitoriamente afirma que la URSS va camino al derrumbe, dando lugar a un sistema maquinal y voraz, lisa y llanamente capitalista. La escritora volvió a referirse a esa publicación del Che al señalar: “Yo personalmente no le perdono ni al gobierno, ni a la familia del Che, ni a los dueños o los supuestos dueños de los apuntes del Che que en un momento de crisis ideológica tan grande como el que vivimos en los 90 no publicaran ese libro”
Al mismo tiempo, Celia Hart extiende su análisis a la relación de la URSS con Cuba y a al proceso revolucionario de ese país hermano: “existía el pretexto de que la Unión Soviética mantenía a Cuba, pero también nos dio la espalda y perdimos el 85 por ciento de nuestros ingresos. Y cuando uno lee este libro del Che, yo digo que es el segundo capítulo de la revolución traicionada, porque el Che ve una Unión Soviética, la de los post stalinistas de Nikita Kruschef, casi como un orden natural. Cuba, por razones del destino, fue la última de las colonias que tuvo España, el proyecto nacional de nuestra independencia no fue como el de Argentina o el de Venezuela. ... pero la revolución cubana tiene dos cosas importantes: su radicalismo y su capacidad de ser internacionalista. Esos dos elementos, desde José Martí hasta lo maximo, que definir como el `orgasmo´ del internacionalismo, que fue el Che Guevara encarnan el camino del trotskismo. Y León Trotsky forma parte de nuestra cultura”.
Esta polémica posición a la hora de entrelazar ideológicamente estas dos posturas, le trajo varios cuestionamientos a Hart: “Me acusan de estar trotskyzando a Guevara, a Mella e incluso hasta a José Martí. Pero yo creo que esa es la Revolución Cubana. Creo que para ser guevarista o comprender a Guevara hay que entender a León Trotsky, a Rosa Luxemburgo, a Mariátegui, a Gramsci, a Lukacs, a cada uno de los que hicieron algo y utilizarlos en beneficio de inventario”.
Celia destaca dos pilares fundamentales para despertar a los pueblos con el fin de llevar acabo la Revolución Socialista: la pasión y la solidaridad. Como ejemplo de esas dos virtudes a seguir, Hart comentó que estuvo compartiendo la tarde con los trabajadores del Bauen, y señaló que quedó convencida de que esos compañeros son felices. “Su experiencia demuestra cómo a través de un mecanismo de control obrero se puede llegar a concretar la revolución”, afirmó Celia.
Con respecto al trotskismo en Cuba, Hart señalo que hay un cambio favorable en relación con esa corriente del pensamiento socialista al que la vida política y cultural de la isla. Explico que la figura de León Trotsky esta siendo reivindicada y juega un papel fundamental en la concepción de la enorme capacidad que tiene la revolución cubana para ser internacionalista. Celia recordó un párrafo del libro 100 Horas con Fidel, de Ignacio Ramonet: “en un momento le pregunto a Fidel, muy “candoroso” como es Ramonet, qué hubiera pasado si la revolución hubiera triunfado en 1953 tras el asalto al Cuartel Moncada. Y Castro le responde que hubieran triunfado antes de tiempo. Porque en 1953 estaba Stalin, y el no hubiera permitido jamás el triunfo de la revolución cubana”. La escritora señaló que por primera vez en dos años pudieron vender un libro de Trotsky en la Feria del Libro de La Habana y destaca: “Yo quisiera que ustedes vean cómo están los jóvenes leyéndolo, como lo asocian a Julio Antonio Mella, y al Che Guevara”.
E.Alvarez