miércoles, 10 de septiembre de 2008

Obama, más de lo mismo en Afganistan

Obama escuchando al General Petraeus
por Marc W. Herold

A finales de 2006, Anthony Cordesman, intelectual afecto al Departamento de Defensa de Estados Unidos, además de hincha entusiastade las bombas de precisión, anticipó una serie de propuestas que supuestamente debían favorecer la victoria estadounidense en Afganistán. En esencia se trataba de incrementar la cantidad de ayuda militar y económica; que los fondos se gestionaran desde el exterior; que se ejecutaran proyectos como carreteras, suministro de agua y, en menor medida, escuelas y servicios médicos; que aumentaran su implicación en Afganistán estados como Francia, Alemania, Italia y España o incluso Estonia y otros. Propuestas, por tanto, que no suponían ninguna novedad, pues ya en tiempos de la guerra de Vietnam el clamor oficial era pedir más ayuda para vietnamizar la lucha. Dos años después, el candidato Barack Obama parece sugerir lo mismo con una sola diferencia: reconoce que los aliados de EEUU en laOTAN no van a facilitar muchas más tropas de combate, por lo que planteala rotación de tres divisiones o sacar unos 10.000 efectivos de Irak para llevarlos a Afganistán.

Examinando el discurso del candidato Obama –ofrecido el 14 de julio de 2008– vemos elementos en relación a Afganistán, siempre bajo la consigna de “hacer de Norteamérica un lugar más seguro”. La anunciada estrategia se compone de cinco elementos: acabar “de un modo responsable” con la guerra de Irak, terminar con la guerra contra talibanes y Al Qaeda, apartar a terroristas y estados canallas de las armas nucleares y tecnologías relacionadas, conquistar la seguridad energética, y reconstruir las alianzas para el siglo XXI. En otras palabras, Obama está empeñado en “terminar con la guerra contra talibanes y Al Qaeda”, que bien podría traducirse como la guerra contra el “extremismo islamista”.

Así pues, hace falta concentrar más recursos en Afganistán, porque es una guerra que “debemos ganar”.El candidato Obama se suma, así, a la solución del Pentágono –derrotar a los talibanes y a Al Qaeda– sin reparar en las causas del auge de dichos actores o en la complejidad de la sociedad tribal en la frontera afgano-pakistaní. Más importante aún, ignora que la resistencia afgana se nutre sin cesar de las víctimas de los actuales bombardeos, asaltos nocturnos a aldeas, secuestros de sospechosos o allanamientos de casas y espacios reservados a las mujeres. El candidato Obama, incluso fracasa a la hora de comprender el viejo axioma de la estrategia guerrillera: la guerrilla gana si no pierde. Para la guerrilla, no se trata de ganar batallas campales sino de mantener la lucha. Los talibanes y sus socios no tienen ningún problema al respecto: disponen de combatientes pastunes a ambos lados de la frontera y cuentan con mecenas en los estados del Golfo Pérsico(y por doquier).


El candidato Obama aboga por una política de intensificación y sigue los pasos del embajador de Gordon Brown en Kabul, que amenaza con “permanecer en Afganistán durante 30 años”. ¿30 años para qué? ¿Paramantener en el poder a un corrupto e impopular régimen títere fortificado en Kabul? No. Más bien, como bien dice Simon Jenkins, para mantener a la OTAN viva en Europa.

Más alarmante es que el candidato Obama (y antes que él, otros como George W. Bush) confunda a los talibanes con Al Qaeda, cuando de hecho comparten muy poco y no se miran mutuamente con gran estima. Los talibanes y Al Qaeda representan dos entidades bien diferenciadas: los primeros son un fenómeno étnico y nacional, que intenta convocar sobretodo a los afganos pastunes. Son sólo una parte de la dispersa resistencia contra la ocupación de EEUU y la OTAN. En cambio, Al Qaeda es una organización no estatal y sin territorio, creada para llevar acabo una violenta yihad donde quiera que sea contra quienes acusa de ser enemigos del Islam. De ser un grupo espacialmente localizado en Afganistán durante la era de los talibanes, Al Qaeda se ha transformadoen una entente transnacional de grupos militantes unidos por la guerra santa. Pero para el candidato Obama existe un solo y simple enemigo indefinido: la unión de Al Qaeda y los talibanes, que será aplastada con más brigadas de soldados ocupantes y más aeronaves en los cielos, y con los prometidos mil millones de dólares anuales para ayuda no militar.

En definitiva, el candidato Obama no promete nada que no exista ya: más conflicto prolongado de baja intensidad, sembrado de infinita muerte y destrucción. Si la escalada militar estadounidense de los últimos dos años sirve para indicar algo, la mayor intensidad propuesta por Obama sencillamente conduce a más muertes civiles, un campo sembrado de más aldeas arrasadas, más artefactos explosivos improvisados y más ataques suicidas, todo acompañado de más ataques conapoyo aéreo, igualmente mortales.

El candidato Obama, sus asesores de la era Clinton y, lamentablemente, mucha más gente no logran identificar un conjunto de limitaciones interconectadas que se podrían llamar los cinco no pueden: EEUU y la OTAN no pueden mandar 400.000 efectivos de combate para ocupar todo Afganistán al completo; EEUU y la OTAN no pueden imponer un gobierno central con poder en Afganistán; EEUU y la OTAN no pueden neutralizar las muy efectivas armas de bajo coste empleadas por la resistencia; EEUU y la OTAN no pueden sellar la frontera con Pakistán y eliminar así el santuario, tan vital en una guerra de guerrillas; y por último, el Gobierno pakistaní no puede ni nunca ha podido dominar las zonas tribales fronterizas y no hay motivo para creer que eso vaya a ser distinto.Los candidatos Obama y McCain prometen más de la misma carnicería, aunque, eso sí, presentada como un cambio.


Marc W. Herold es Profesor de Desarrollo Económico en la
Univ. de New Hampshire (EEUU)
Gentileza Resumen Latinoamericano

miércoles, 18 de junio de 2008

Kandahar, mi pelicula




La desolación invade el horizonte. En Afganistán el árido futuro se estanca en un pozo de desesperanza y olvido, mucho mas profundo que los dejados por miles de detonaciones anuales, producto de las minas terrestres desparramas por los soviéticos y los continuos atropelllos estadounidenses. Un país en donde la mirada occidental se incomoda al contemplar la vida cotidiana que viven millones de afganos, siendo al mismo tiempo, causa de la mayoría de los males que recaen sobre ese milenario pueblo.

La película Kandahar (2001) de Hahsen Makhmabat muestra una postal única. El desierto se tiñe esporádicamente de oasis, plantaciones de amapola, precarios pueblos de pastores o improvisadas tiendas de ayuda humanitaria internacional. Mientras el silencio se corta por una ventisca de arena, una procesión de mujeres, enfundadas en sus tradicionales burkas celeste, verde, amarilla, blanca o crema, irrumpen con su canto, el sol termina de cocinar una escena donde el ojo occidental se sentiría más cómodo estando en una playa del Caribe disfrutando de la brisa marina, en lugar de las ráfagas de aire caliente que azotan a un paisaje atemporal.

Afganistán acaso sea el único lugar en el mundo donde llueven piernas ortopédicas en el medio de la nada. Debajo, en un pequeño campamento de la Cruz Roja, cientos de personas mutiladas por las minas, que ya forman parte de la cultura afgana al igual que el Corán y el polémico burka, dejan de lado la espera y se lanzan en una caótica carrera en busca del preciado cargamento.

No solo las minas desangran al pueblo afgano. El hambre, la sed y el abandono son flagelos más destructivos que las esquirlas y detonaciones. A pesar de que los chicos son instruidos para evitar ser víctima de estos artefactos explosivos, no hay ninguna técnica o recomendación para contrarrestar el vacío que produce la hambruna en sus estómagos, salvo un plato de comida. El llanto por no tener qué comer, la falta de medicinas para enfermedades comunes y el agua contaminada son tragedia nacional en uno de los países más pobres y olvidados del mundo.

En este contexto, Occidente se preocupa por las mujeres prisioneras debajo de las burkas y reclama por sus merecidos derechos. Pero la libertad no se logra cuestionando tradiciones a punta de fusil sino sembrando algo olvidado entre las dunas y el hostil clima afgano, algo que casi no se deja ver entre tanto sufrimiento: un poco de esperanza.

CINE-CLUB SOCIAL RAIMUNDO GLEIZER

Un padre iraqui prisionero consolando a su hijo


Una propuesta para informarse, formar opinión y generar debate, a través de un ciclo de cine comprometido con la realidad.
En el
HOTEL BAUEN (recuperado por sus trabajadores)
Av. Callao 360, Ciudad Autónoma de Buenos Aires



MIERCOLES 25 DE JUNIO, 19 horas

Iraq y la resistencia a través de dos excelentes films

«
CODIGO DE SILENCIO »
El primer gran documental realizado por la Resistencia

«
IRAQ OCUPADO »
La vida cotidiana en un país invadido por la muerte

DISERTARÁ:
EL PERIODISTA Y ECONOMISTA
JORGE BEINSTEIN QUIEN ANALIZARÁ EL ACTUAL MOMENTO DE EEUU A PARTIR DE LA DERROTA QUE SUFRE EN IRAQ.



lunes, 5 de mayo de 2008

CATEDRAS BOLIVARIANAS: el Paraguay de Fernando Lugo






CATEDRAS BOLIVARIANAS

Ciclo de Resumen Latinoamericano


-Organizan : Resumen Latinoamericano, PROGRAMA RADIAL TETAGUA SAPUKAI, Grupo Alavío y FACTA-

En el HOTEL BAUEN (recuperado por sus trabajadores)
Av. Callao 360, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

JORNADAS DE VIDEO-FORUM DEL TERCER MUNDO COORDINADAS POR CARLOS AZNÁREZ


MIERCOLES 7 DE MAYO, 19 horas

PARAGUAY
ACTO EN APOYO AL RECIENTE TRIUNFO DE FERNANDO LUGO

POR LA CONSTRUCCION DE UN NUEVO PARAGUAY

Hablarán compañeros paraguayos residentes en Argentina.

Se proyectará un documental sobre el triunfo de Fernando Lugo y una entrevista al presidente electo.

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Y el MIERCOLES 14 a las 19,
BOLIVIA : Jornada de CINE SOLIDARIO con el pueblo boliviano a través de dos documentales :

« EVO MORALES : UN LLAMAMIENTO A SALVAR EL PLANETA Y A DERROTAR AL IMPERIALISMO »
VERSIÓN COMPLETA DEL EXCEPCIONAL DISCURSO PRONUNCIADO EN EL FORO DE NACIONES INDIGENAS EN LA ONU, EL 21 DE ABRIL 2008.

« COMUNIDADES CAUTIVAS », Cine-denuncia sobre la esclavitud en que viven los pobladores guaraníes en la zona de Santa Cruz de la Sierra.








viernes, 18 de abril de 2008

"Ya no tengo el estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo”.



A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.

Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.

En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.

La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.

Y hasta la consideré razonable.

Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.

Hasta ahí todo bien.

Lo que siguió después es distinto.

Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.

Una estupidez, realmente.

Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..

No dieron argumento alguno para justificar la negativa.

La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.

Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.

Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.

Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.

En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.

Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!

Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.

A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.

Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.

Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.

Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.

Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?

Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.

Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.

En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…

En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.

Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.

Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.

¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!

La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.

Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.

La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.

Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.

A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.

Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.

Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.

Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.

Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.

CD/

Claudio Díaz diazdeoctubre@yahoo.com.ar

Fuente: Nac&Pop


Gracias a los amigos de www.elortiva.org


jueves, 3 de abril de 2008

Plan México: las garras del aguila en la tierra azteca

George W. Bush y Felipe Calderón durante la visita del mandatario estadounidense a México




“México va a ser una plataforma para la nueva estrategia continental de Estados Unidos, igualando lo que procuró hacer en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia”, afirmó Jorge Lofredo, Licenciado en Ciencia Política, periodista y miembro del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (CeDeMa). Lofredo disertó en un encuentro de las Cátedras Bolivarianas, coordinado por Carlos Aznarez. Su discurso, fue un recorrido sagaz e inteligente de los actuales conflictos que enfrenta el país azteca, sumados al proyecto imperialista del Plan México, remarcando el estado anárquico en el que están sumergidas varias zonas del territorio. En la conferencia se exhibió un largometraje titulado El Violín, de Francisco Vargas, que refleja de un modo crudo y visceral, las violaciones, asesinatos y vejámenes psicológicos que sufren los sectores pobres y desprotegidos en México por parte de las fuerzas “pacificadoras” del gobierno de Felipe Calderón.

“El Plan México está impuesto por Estados Unidos, pero en complicidad y coordinado legalmente por el gobierno del presidente mexicano Felipe Calderón”, declaró Lofredo y agregó que sería un perfeccionamiento del tratado Puebla – Panamá, sumándole más de mil millones de dólares, equipos de ultima generación para combatir el narcotráfico, entrenamiento de fuerzas mexicanas por pares norteamericanos y vehículos aéreos y terrestres fuertemente armados. El periodista, destacó la existencia de dos frentes principales a los cuales estaría abocado el plan gestado entre los dos países limítrofes.


Plano militar y económico

“El aspecto militar viene a continuar lo que el gobierno de Felipe Calderón lleva adelante en los denominados operativos conjuntos”, señaló. Estos operativos no son más que meras fachadas en pos del combate al narcotráfico y la delincuencia, que sólo logra sembrar pánico mediante la brutalidad impune, perpetrada por soldados, policías y agentes infiltrados de inteligencia. “En el norte mexicano, donde se plantea la mayor presencia del narcotráfico y de mayor simpatía política hacia el Partido Acción Nacional (PAN), el gobierno sólo ha llevado a cabo un operativo conjunto, más precisamente en el Estado de Tamaulipas”, afirmó Lofredo, y continuó ahondando en el tema al señalar: “el resto fue apuntado básicamente al sur. Esa región mexicana se caracteriza por ser mayoritariamente indígena y pobre, en contraposición al norte, que es blanco y rico. También está marcada por los focos de insurrección, la mayor cantidad de votos a Manuel López Obrador y el tráfico humano”.

La iniciativa Mérida, como también es denominado el Plan México, al mismo tiempo se refiere al asesoramiento y presencia de soldados norteamericanos en territorio mexicano. “Esto no quiere decir que no existan soldados norteamericanos en México. Significa que la situación se va a blanquear”, afirmó Lofredo. Luego, el miembro de CeDeMa agregó que “las fuerzas militares o personas serviles a la administración Bush, se infiltran mediante gerencias bancarias o de asesores de negocios en diferentes empresas de capital estadounidense”. El periodista destacó que “hasta la derecha está poniendo en duda la legalidad y legitimidad del plan México” y nombró algunas de las primeras empresas que están llegando detrás del tratado, como Halliburton y la compañía contratista Blackwater. “El periodista Carlos Fazio, llegó a la conclusión que estas dos empresas están seriamente cuestionadas por el desparramo que armaron en Irak. Lo que pasó en ese país, es lo mismo que se intenta reproducir en el territorio mexicano”, destacó Lofredo y señaló que “se está exportando una psicosis (en relación al terrorismo y miedo que pregona EEUU) que acarrea un negocio monumental”.


Para Lofredo, a partir de la injerencia militar estadounidense, se esta procurando el arribo definitivo de empresas norteamericanas para reproducir negocios, que hasta hoy la ley mexicana se los prohibía. Puntualmente relacionados a privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex), uno de los mayores proveedores y más cercanos a Estados Unidos para los próximos 20 años. “Hoy Pemex, que fue atacado dos veces por el Ejército Popular Revolucionario (EPR), fue reivindicado por el gobierno de Calderón como una empresa mexicana para definir a los ataques del EPR como atentados en contra del patrimonio mexicano. Pero no hay que olvidar que Pemex está privatizada en un 60 por ciento. Entonces habría que considerar hasta que punto es un ataque es en contra del patrimonio mexicano”, señaló el periodista.






Plano político y social

En México, se plantea un panorama político donde el gobierno oficialista está siendo machacado por el fantasma del fraude electoral. “Lo que está en juego en México es la legitimidad y legalidad del estado mexicano”, advirtió Lofredo. En la actualidad, el 60 por ciento de los mexicanos no considera a Felipe Calderón como presidente legítimo, quien en las elecciones del 2006 dejó en segundo lugar a Manuel López Obrador. Para intentar fortalecer el gobierno azteca y perpetrar un estado títere, el Plan México “contiene un componente contrainsurgente muy fuerte que muestra una nueva faceta: la de permitir, provocar y fomentar el caos en una zona geográfica determinada, como ocurrió el 2006 en Oaxaca”, afirmó Lofredo. “La anarquía que se esta generando en México se puede interpretar de dos maneras: como un hecho de provocación y una falencia del campo popular”, sostuvo y agregó que “hay que poner un poco más de política y no solamente un hecho insurreccional, que acabe en una sola consigna”. El periodista hizo hincapié en que la Asociación Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO)
, con un amplio respaldo en la población, carecía de un programa político mínimo y sólo se limitaba a la caída del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz (gobernador de Oaxaca desde el 2004). No poseía una propuesta seria y contundente, que pudiese llenar de contenido el vacío que el movimiento social y popular estaba logrando en el proceso de deslegitimación de las autoridades locales.

Lofredo destacó que, a pesar de algunos puntos esenciales excluyentes entre sí, “López Obrador y el EZLN están mostrando que pueden formarse dos grandes frentes en repudio a la política oficial de Calderón. Esto sería un hecho casi inédito en la historia mexicana”. También remarcó la tarea que lleva adelante el EZLN al intentar vincular los sectores indígenas, el movimiento obrero y social. Por ultimo Lofredo planteó que si se privatiza en su totalidad Pemex, se efectiviza la presencia de soldados estadounidenses en México y se agravan las debilidades del gobierno, “estará planteado un cuadro de una anarquía muy importante, que se sabe dónde empezó, pero es muy difícil poder suponer dónde y cómo puede terminar”.



Por Ezequiel Alvarez

viernes, 31 de agosto de 2007

Euskal Herria, en busca de una construcción nacional

La policía fascista lista para reprimir una manifestación de Batasuna


Por Ezequiel Alvarez

“A Argentina han venido otros políticos dando unas versiones oficiales que allí, en Euskal Herria, se sabe que no son ciertas”, señaló la militante de Askapena (Solidaridad Internacionalista Vasca) Estitxu Ibarra, refiriéndose a la acción de desinformación que se ejerce sobre Argentina, Latinoamérica y gran parte de resto del mundo, con relación al conflicto generado alrededor del legítimo reclamo de independencia por parte del pueblo vasco. Dicha declaración se llevó a cabo dentro del marco de las Cátedras Bolivarianas, dirigidas por el periodista Carlos Aznarez. También participaron Iker García, militante del mencionado movimiento vasco, y Eduardo Soares, abogado defensor de Josu Lariz Iriondo, ex preso político encarcelado en Argentina. En el encuentro, se estrenó el documental Euskal Herria, una historia de lucha y resistencia, realizado por Resumen Latinoamericano y Askapena, en el cual se relata detalladamente los orígenes del pueblo vasco, pasando por la dictadura fascista de Franco, hasta la actual resistencia de la izquierda abertzale, que resiste férreamente los atropellos del estado español y francés.


La Propuesta de Anoeta

El 14 de noviembre de 2004, el partido político Batasuna, ilegalizado en el 2003 en España luego de la aplicación de la Ley de Partidos, lanza una propuesta de la cual se establecen de dos mesas de diálogo. La primera, conformada por ETA, el Gobierno español y francés, tenía como fin tratar la desmilitarización del conflicto y la situación y estado de los presos, deportados y refugiados vascos. La segunda mesa, constituida por todos los partidos políticos involucrados sin excepción, se encargarían de negociar el reconocimiento de Euskal Herria como nación y los pasos a seguir para plasmar dicho fin. “La Propuesta de Anoeta es una propuesta de metodología que fue aceptada por todas las partes, pero luego nunca se cumplió”, afirmó Estitxu Ibarra y señaló que “como último eslabón para comenzar con las negociaciones, se produce el alto al fuego por parte de ETA el 22 de marzo del 2006”.

“Desde el primer momento, tanto el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) han tratado de trasladar las negociaciones a parámetros técnicos y de terrorismo, negando en todo momento el contenido político de este proceso”, destacó Ibarra. Los problemas comienzan cuando la izquierda abertzale busca concretizar lo estipulado en esos encuentros. “Nosotros sabemos que somos una nación. Pero nuestra intención era que eso mismo figurara en el articulado y que se fijaran las consecuencias reales políticas económicas y jurídicas con relación a que Euskal Herria sea una nación, no simplemente decirlo”, señaló Ibarra, y especificó que al presentar una moción para que todos los proyectos políticos fueran defendibles, incluso el independentista, el PSOE y el PNV se levantan de la mesa de negociación dejándolos solos.

Durante los 15 meses que ha durado este proceso de dialogo y de negociación política, la represión ha sido feroz. Han aumentado los presos políticos, y hasta en algunos casos se añadió más años a los que ya se encontraban encarcelados. Por lo tanto, se hace evidente la falta de interés por parte del Gobierno francés y español para que el conflicto se solucionase.

El PSOE y el PNV

“El PSOE entiende al proceso desde el esquema de un tránsito, entre una tregua permanente a una definitiva. Lo único que intenta es alargar las negociaciones, de tal manera que mientras más duren no va a haber lucha armada”, señaló Ibarra, y destacó que dicho partido nunca reconoció el carácter histórico y político del conflicto.

La militante vasca continuó ahondando en el accionar del PSOE con relación al conflicto suscitado en el país vasco. “El PSOE se rige por las intenciones de voto a las próximas elecciones. Esta constantemente mirando las encuestas para ver que discurso tiene qué llevar o qué hacer para no perder la gobernabilidad”, afirmó Ibarra, y agregó que “entre el Partido Popular (PP) y el PSOE están continuamente utilizando el proceso independentista como arma “arrojadiza” de uno a otro y el pueblo vasco está en el medio de alguna manera”.

Al mismo tiempo, el PNV pacta como socio leal del PSOE para volver a perpetuarse a futuro, defendiendo sus intereses por sobre los de la ciudadanía vasca. “El PNV ha llevado una vida de traición al pueblo vasco. Un ejemplo, es que mientras estaba participando de la mesa de negociaciones, tenia acuerdos internos con el estado español”, sostuvo Ibarra y denunció que “el PNV ha sido el mayor saboteador del proceso de diálogo, e incluso lo ha afirmado el PSOE en declaraciones públicas”.


La Actualidad política de Euskal Herria

En mayo del 2007, la izquierda abertzale intenta dar otro paso para desbloquear el proceso. “Debido a la ilegalidad de Batasuna, se crea otro partido respetando cada una de las condiciones estipuladas por el estado español”, afirmó Ibarra. En ese momento, el partido que cede sus listas a Batasuna se trata de Acción Nacionalista Vasca (ANV), buscando que una gran parte de la población pueda continuar ejerciendo su derecho al voto en las elecciones municipales venideras. “En este caso, el poder judicial y político no ilegalizan el partido, pero ilegalizan listas completas de las municipalidades, basándose en que algunas poseían personas `contaminadas´, es decir, que anteriormente habían formado parte de partidos ilegales”, destacó Ibarra. Hoy en día, Batasuna representa la segunda fuerza política en Euskal Herria, detrás del PNV y por delante del PSOE y el PP.


“En este momento nuestro trabajo es socializar nuestra propuesta política, que es la única con un marco democrático, y seguir en nuestro camino de construcción nacional. Es decir, que desde este instante tenemos que empezar a construir nuestro país desde la cultura, la educación, el movimiento sindical y juvenil”, declaró Ibarra, y agregó que consideran muy importante el papel de la comunidad internacional para garantizar un entorno más positivo y crear condiciones para la reconstrucción de las bases del proceso independentista.